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Salud de la madre tras el parto
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Cuidados después del parto

A lo largo de los últimos meses, tu organismo ha sufrido cambios profundos. Ha llevado y dado la vida, y poco a poco va a restablecerse de estos trastornos. Durante las primeras semanas después del nacimiento debes poner una especial atención en el cuidado de tu cuerpo. Más adelante, te preocuparás por tu salud en mayor o menor medida, según tu estado.

Un período de transición

Cuidados después del parto
© Thinkstock

Durante las semanas que siguen al parto, normalmente la mujer no se siente capaz en absoluto de realizar esfuerzos físicos. Ante todo desea descansar, respondiendo así a lo que necesita su cuerpo, que todavía está delicado. En muchas tradiciones populares se creía, no sin razón, que la mujer debía cuidar de su salud lo máximo posible durante el mes que sigue al nacimiento. Se necesita una fase de transición de algunas semanas, llamada puerperio, para que los órganos recuperen completamente su posición. Durante este lapso de tiempo, el cuerpo de la mujer aún experimenta diversas transformaciones: el útero vuelve a su volumen anterior, las secreciones hormonales muestran un fuerte descenso y el ciclo menstrual se reanuda… En cierto modo, puedes considerar que tu cuerpo aún está convaleciente. Un primer retorno al equilibrio se consigue con el regreso de la menstruación, señal de que la mujer vuelve a ovular. Se produce entre la sexta y la octava semana después del parto. Si das el pecho al bebé, la regla vuelve más tarde (entre cuatro y seis semanas después de dejar la lactancia), pero el período de recuperación del cuerpo es aproximadamente el mismo que si no dieses el pecho. Pasada esta primera etapa, el organismo a veces aún necesitará varios meses para superar el cansancio producido por la maternidad. Algunas mujeres se sienten en forma enseguida. Ello varía mucho según la constitución física de cada persona y según los ritmos de sueño del bebé, entre otras cosas.

Durante los quince primeros días

Durante las dos semanas que siguen al nacimiento, aún pueden molestarte las secuelas del parto y quizás experimentes dolores diversos.

  • Las curas después de una episiotomía
    Si te han practicado la episiotomía, tal vez te duela un poco, sobre todo al estar sentada. Aplicar sobre la cicatriz una bolsita o un guante que contenga hielo, a veces puede aliviarte. En cualquier caso, toma las mismas precauciones que en la maternidad, sobre todo en cuanto a higiene , y usa preferentemente ropa interior de algodón. Las molestias en la cicatriz deben atenuarse bastante pronto. Si el dolor persiste durante dos semanas después del nacimiento del bebé, debes consultar al médico.
  • Posibles pérdidas de sangre
    Es posible que cada día pierdas un poco de sangre. Ello no es nada extraño, salvo si las pérdidas huelen mal o si tienes fiebre. En ese caso, coméntalo con un médico, ya que estos síntomas pueden ser indicio de una infección de la mucosa uterina (endometritis). También sería anormal tener hemorragias abundantes (más fuertes que durante la regla). En cambio, dos semanas después del parto tal vez notes un flujo de sangre más abundante, que se puede confundir con la regla. Es lo que se llama pequeño retorno de la menstruación. Dura dos o tres días, y no debe preocuparte.
  • Estreñimiento y hemorroides
    El tránsito intestinal normalmente se reanuda tres días des pués del parto. Pero si estás siempre estreñida, toma alimentos ricos en fibra (pan de salvado), verduras (espinacas, lechuga) y ciruelas (crudas o cocidas). Si evitas hacer tus necesidades a causa de la cicatriz del perineo o de las hemorroides, utiliza un supositorio de glicerina. Es mejor provocar la necesidad que esperar a tener que empujar, lo cual es particularmente desagradable cuando se siente dolor. En cuanto a las hemorroides, a menudo asociadas al esfuerzo de empujar realizado durante el parto, su reabsorción es más lenta. En ciertos casos será necesario un tratamiento prescrito por el médico.
  • ¿Hay riesgo de flebitis?
    En la maternidad, el equipo médico va a estudiar si puedes sufrir o no una flebitis (obstrucción de una vena). En caso afirmativo, te darán un tratamiento adaptado. Los síntomas de este problema de circulación pueden ser un dolor persistente en la pantorrilla, en el muslo o en el bajo vientre. En este caso, es mejor preguntar al médico. Pero si no hay un riesgo específico, es raro que aparezca una flebitis tras cinco días después del parto.
  • Vértigo y malestar
    Si sientes vértigo cuando te levantas desde una posición horizontal, evita levantarte deprisa y siéntate antes de ponerte de pie. Si esta molestia persiste, consulta al médico, que tal vez te prescribirá un suplemento de hierro en caso de anemia .

¿Qué curas se practican después de una cesárea?

Si has dado a luz mediante cesárea, la cicatriz puede supurar una vez que te hayan quitado los puntos o las grapas. Límpiate con agua y jabón de Marsella o jabón amarillo, y cubre la cicatriz con un apósito seco durante unos días. Al principio, la cicatriz formará un bulto, que con el tiempo se ablandará. Frótalo cada día con aceite de almendras dulces para que desaparezca antes. Quizás notarás una zona insensible a su alrededor, pero no te preocupes, la piel recuperará paulatinamente la sensibilidad o te acostumbrarás a esta diferencia. Algunas mujeres no consiguen «integrar» esta parte de su cuerpo que ha sido cortada. Se sienten incapaces de mirar y también de tocar la cicatriz. Si te ocurre a ti, coméntaselo a un médico.

Cuidados del cuerpo

Durante el puerperio se aconseja descansar, pero cada mujer necesita más o menos descanso, y debe actuar en función de cómo se sienta. No obstante, algunas zonas del cuerpo requieren ciertos cuidados, ya que están débiles, aunque te encuentres completamente bien. Se trata, sobre todo, del perineo, o suelo muscular de la pelvis ligamentosa, el vientre y la espalda. En general, todos los músculos que han estado sometidos a una fuerte presión durante el embarazo aún están débiles. Pero si respetas los consejos que damos a continuación y caminas un poco de vez en cuando, a tu ritmo y cuando te apetezca, progresivamente todo volverá a la normalidad, sin que el cuerpo se resienta.

  • ¿Vendarse el vientre?
    Después del parto, puede suceder que no sepas muy bien cómo ponerte y que tiendas a encorvarte. Si te ocurre esto, o te sientes débil, puedes probar un viejo método. Consiste en vendarte el vientre para «sostenerlo» durante dos o tres semanas. Para ello, puedes utilizar una simple venda de tela o procurarte una faja-postparto flexible.
  • Evitar
    Para prevenir eventuales complicaciones, recuerda sobre todo que durante los primeros quince días después del parto se desaconseja subir escaleras y efectuar ciertas tareas domésticas (pasar el aspirador, llenar el lavavajillas, hacer la cama…). Tampoco debes correr ni llevar cargas pesadas (en general, todo lo que excede del peso del bebé), y ello por lo menos hasta la visita médica postnatal, dos meses después del nacimiento.
  • Cuidado con la espalda
    Por último, todos los consejos para cuidar de la espalda son más válidos que nunca, y lo serán durante meses.
    No levantes nunca una carga inclinándote sin doblar las rodillas (¡apoya una rodilla en el suelo antes de coger a tu hijo mayor en brazos!).
    Si llevas a tu hijo dentro de una mochila portabebés (también llamada arnés o canguro), gradúala a la altura correcta: debes poder poner los brazos a la altura de su cabeza sin dificultad. Pero si te duele la espalda a menudo, es mejor optar por la sillita de paseo o el cochecito.
    Durante la lactancia, evita las posiciones que causan tensión en los hombros, los brazos o la nuca, o que te hacen encorvar la espalda; el uso de cojines te permitirá mantener una posición adecuada .

¿Por qué cuidar el perineo?

El perineo es la zona del cuerpo más afectada durante el nacimiento de tu bebé. Según las modalidades de parto, los músculos del perineo quedan más o menos «afectados» y pueden presentar algunos «cardenales» o daños mayores (elongación, desgarros parciales o totales, etc.). Ello puede tener efectos en la vagina (le cuesta más encogerse) y en la vejiga (en particular, en los músculos que controlan la abertura y el cierre del orificio urinario).

  • ¿Dificultades urinarias?
    Por ello, sobre todo si has tenido un parto largo y difícil, puedes sufrir pequeñas pérdidas de orina incontroladas cuando haces esfuerzos (reír, toser, estornudar). En la maternidad, la comadrona te aconsejará ejercicios específicos para evitar este tipo de problema. Prepararás, por ejemplo, sesiones de educación del perineo. En cualquier caso, no dejes que prosiga la incontinencia, por pequeña que sea, y coméntaselo al médico. Podrás empezar en cuanto cesen las hemorragias o cuando la episiotomía haya cicatrizado y no te duela (en unas dos o tres semanas, de promedio). Tendida sobre la espalda, con las piernas flexionadas y separadas y los pies planos, haz como si intentases reprimir unas intensas ganas de orinar. Si no consigues localizar el perineo, puedes comprobar que se endurece poniendo tu dedo índice en esa zona o comprobar la eficacia de tu esfuerzo con un espejo. Relaja bien la zona abdominal durante estos ejercicios. Debes contraer el perineo sin contraer al mismo tiempo el vientre, las nalgas o los muslos. Acuérdate de practicar este ejercicio por lo menos tres o cuatro veces al día, a razón de veinte contracciones cada vez. Empieza con contracciones rápidas y repetidas; luego intenta mantener el ano y la vagina muy apretados durante por lo menos cinco segundos, dejando intervalos prolongados de relajación entre dos contracciones para evitar el cansancio muscular. En cuanto domines bien estos ejercicios, acostúmbrate a hacerlos de pie, sentada, andando o durante las actividades habituales de la vida cotidiana.

Para saber más sobre el perineo

En cierto modo, el perineo forma el suelo muscular de la pelvis ligamentosa. Se trata simplemente de los músculos de la vulva y de la vagina, que se presentan en dos capas «cruzadas»:
La primera capa, situada bajo la piel en las zonas alrededor de la vulva y del ano, constituye el perineo superficial. Se tensa de adelante hacia atrás: desde la base del pubis hacia el coxis. Por delante de la vulva se encuentran también el meato urinario y el clítoris.
La segunda capa, más profunda y más en contacto con la vagina, forma el perineo profundo. Se tensa de un lado al otro de la pelvis y está formada por una sucesión de músculos en forma de «peldaños de escalera» que se distienden y guían al niño durante el parto. En los movimientos cotidianos del cuerpo, los músculos perineales se notan poco; sin embargo, los utilizamos durante las relaciones amorosas y, excepcionalmente… ¡en el parto! Para simplificar, en el primer caso se contraen, y en el segundo se relajan.

Organizarse bien para minimizar el cansancio

De todas las incomodidades que siguen al parto, el cansancio es la principal molestia para la gran mayoría de las mujeres. No siempre es fácil mantener el reposo necesario cuando el bebé no duerme de noche y las tomas interrumpen el sueño. No existen las soluciones mágicas. Relajarte exigirá a la vez un esfuerzo de voluntad, una buena organización y… bajar el listón de tus exigencias.

  • Compensar la falta de sueño
    Intenta recuperarte al máximo durante el día. Cuando el niño duerme, haz lo mismo y «adapta» tus horarios a los suyos, tanto de día como de noche. Si no consigues dormir la siesta, procura relajarte, no intentes realizar tareas domésticas que pueden esperar. Si la toma de la noche toca alrededor de las 2 de la madrugada, no te acuestes muy tarde, intenta completar un ciclo de sueño antes de que el bebé te despierte.
  • Reduce las visitas en casa
    Para procurarte momentos de relajación, en ocasiones necesitarás espaciar las visitas, o bien posponerlas, si aún te sientes demasiado cansada. Es mejor que veas a tus familiares y amigos cuando te sientas bien y estés en situación de disfrutar de su compañía. Tu bebé también necesita tranquilidad y dispone de todo el tiempo para conocer, poco a poco, a tu familia y a tus amigos. En ocasiones, puedes aprovechar los momentos en que el padre está en casa para recibir a las visitas, sobre todo si necesitas aislarte para dar el pecho.
  • Deja que te ayuden
    Aun poniendo todas tus energías y un mínimo de organización, a veces te sentirás desbordada. No dudes en pedir ayuda. Una comadrona puede aconsejarte a domicilio, y puedes contar con la ayuda de una asistenta. También puedes pedir ayuda en tu entorno. En lugar de hacer la compra, pide a tus visitas que te traigan aquello que necesites, o utiliza Internet (algunos comercios te llevan la compra a domicilio). Si hay un hermano mayor, de vez en cuando déjalo durante el día con alguien con quien se sienta bien.

Si tienes fiebre, visita al médico

En la mayoría de los casos, todo va bien y no surge ningún problema médico después del parto. Pese a ello, debes estar atenta durante unos quince días, el período durante el cual puede surgir alguna complicación. La señal de alerta más fácil de observar es la fiebre. Después del parto, debes tomarla siempre muy en serio, dado que puede ser síntoma de una infección. Si tienes pérdidas de sangre fuera de lo normal (más abundantes que la regla o con mal olor), dolores en el vientre, sobre todo en la pelvis, en las piernas o en los pechos, se aconseja encarecidamente tomarse la temperatura (por vía rectal). Si, efectivamente, tienes fiebre, consulta a tu médico, que buscará la causa. Una temperatura elevada puede ser consecuencia de: una infección de la mucosa uterina, el endometrio (endometritis); una infección en los riñones (pielonefritis); una inflamación de la glándula mamaria o un absceso en un seno (mastitis) [ver p. 286]. También puede formarse un absceso en la zona de la cicatriz de la cesárea o de la episiotomía. En cualquier caso, el médico te prescribirá exámenes complementarios si es necesario, así como un tratamiento adecuado.

Publicado el 21/04/2010Comentar



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