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Prepararse para el futuro embarazo

Actualmente, la concepción de un hijo es más el fruto de una decisión que del azar. Desear un hijo significa, por lo general, «programar» el embarazo. Una vez tomada la decisión, hay que interrumpir el método anticonceptivo, pero antes de hacerlo conviene consultar al médico para informarse y determinar el estado de salud para evitar posibles problemas.

¿Es necesario ir al médico antes de estar embarazada?

Prepararse para el futuro embarazo
© Jupiter

La decisión está tomada: los futuros padres se sienten preparados para tener un hijo y criarlo. Si utilizan un método anticonceptivo, ha llegado el momento de interrumpirlo.
En este caso, es aconsejable hacer una visita al ginecólogo o al médico de cabecera.
Antes de dejar de tomar la píldora o de interrumpir cualquier otro método anticonceptivo, el médico pedirá un análisis para determinar la inmunidad de la futura madre a la rubéola y a la toxoplasmosis, dos enfermedades que, en el transcurso del embarazo, podrían tener graves consecuencias en el desarrollo del feto. Si eres fumadora, el médico podrá aconsejarte sobre la mejor forma de dejar el tabaco.
Finalmente, es posible que te recete ácido fólico, una vitamina conocida por su capacidad de prevenir determinadas anomalías del feto. Otras cuestiones que puedes consultar con tu médico son las relacionadas con tratamientos regulares o enfermedades crónicas.

Exámenes preventivos

La prueba de la rubéola
Sirve para determinar si ya has contraído la enfermedad. En caso afirmativo, no hay ningún problema, ya que la rubéola se padece una sola vez en la vida. Si nunca la has tenido, podrás vacunarte, pero cuidado: es imprescindible hacerlo mientras estés usando un método anticonceptivo eficaz, ya que la vacuna está totalmente contraindicada en mujeres embarazadas. Si esto no fuera posible, deberás hacerte regularmente las pruebas al principio del embarazo, una vez al mes y hasta el cuarto mes, puesto que la enfermedad, que es benigna en los niños, es peligrosa para el feto hasta pasado el cuarto mes de gestación.
La prueba de la toxoplasmosis Su finalidad es determinar si estás inmunizada contra esta enfermedad, que también presenta riesgos de malformación para el feto. En caso de que no seas inmune, el médico te dará consejos preventivos en materia de higiene, sobre todo alimentaria, y sabrás qué precauciones debes tomar si convives con gatos . En los siguientes meses del embarazo deberán hacerte nuevas pruebas para detectar una posible infección.
La prueba del VIH Pese a no ser obligatoria, es muy recomendable hacerse la prueba teniendo en cuenta las graves consecuencias que podría tener la transmisión del virus del sida de la madre al feto. Así pues, es importante que te asegures de la ausencia del virus aunque no pertenezcas a ninguno de los llamados «grupos de riesgo», lo que significa, por ejemplo, que nunca has recibido una transfusión de sangre y que siempre has practicado el sexo de forma segura (utilizando el preservativo).

¿Para qué sirve el ácido fólico?

Se ha demostrado que el consumo diario de 0,4 a 1 miligramo de ácido fólico antes del embarazo reduce en gran medida la aparición de determinadas malformaciones en el sistema nervioso del feto. Por esta razón, los médicos aconsejan la ingesta de folatos (vitamina B9) tres meses antes de la concepción y durante los tres primeros meses del embarazo. Los riesgos son mayores cuando se sigue un tratamiento antiepiléptico o si anteriormente se ha concebido un feto con alguna anomalía (anencefalia o espina bífida). En estos casos, el ácido fólico se prescribe en forma de comprimidos de 5 mg al día que deberán tomarse varias semanas antes y después de la concepción. Para las demás mujeres, las dosis recomendadas son inferiores y puede ser suficiente con aumentar el consumo de verduras de hojas verdes y de cítricos. En cualquier caso, lo mejor es consultarlo con el médico.

El inventor de la píldora

Tras realizar varias investigaciones sobre la fecundación in vitro en los conejos, en 1956 Gregory Pincus creó la que se conoce como la primera píldora anticonceptiva. La píldora empezó comercializándose en los Estados Unidos para aliviar los dolores menstruales, pero unos años más tarde, en 1960, fue autorizado su uso como anticonceptivo. Durante el último tercio del s. XX, el uso de la píldora fue
extendiéndose por todo el mundo y en la actualidad es uno de los métodos anticonceptivos más utilizados.

¿Y si dejo de fumar antes del embarazo?

Sin duda sabrás que el tabaco provoca el aumento del riesgo de aborto espontáneo y de retraso del crecimiento intrauterino (RCIU). También puede ser el responsable de que el bebé sea más sensible a las infecciones y enfermedades respiratorias, además de disminuir la fertilidad. Pero si eres fumadora, ya sabrás que no siempre es fácil dejar el tabaco. Lo mejor es afrontar el problema cuanto antes para poder disponer de todos los tratamientos posibles, incluyendo determinados medicamentos que ayudan a dejar de fumar pero que están contraindicados en las mujeres embarazadas. Una vez más, el consejo de tu médico será de gran ayuda a la hora de escoger el método más adecuado.

Cuando se sigue un tratamiento regular

Consultar a un médico antes de interrumpir el método anticonceptivo es especialmente aconsejable en el caso de mujeres que sufren alguna enfermedad crónica o que siguen algún tratamiento de forma regular. Esto es muy habitual en los casos de epilepsia y diabetes, pero también cuando se sufren problemas cardiovasculares como la hipertensión. La visita al médico permitirá evaluar las posibles consecuencias de estas enfermedades en el embarazo y prevenir los riesgos que podríais correr tú y tu bebé.
Las soluciones no tienen por qué ser complicadas, pero deben tenerse en cuenta antes del embarazo. En general, lo mejor es consultar al médico siempre que se tome un medicamento de forma más o menos prolongada, aunque se tome para aliviar pequeñas molestias (como el uso de cortisona para tratar una alergia, por ejemplo).
Diabetes y epilepsia Si sufres alguna de estas dos enfermedades, el médico adaptará tu tratamiento y te dará algunos consejos. En efecto, muchos medicamentos pueden ser peligrosos para el embrión, sobre todo la mayoría de los antidiabéticos orales (en comprimidos) y algunos antiepilépticos. Además, una mujer diabética deberá planificar su embarazo para evitar un elevado nivel de glucosa en el momento de la concepción. Si la glucemia es demasiado elevada, aumenta el riesgo de malformación en el feto. Para la epilepsia se aconsejará tomar un solo medicamento. Todo esto no significa necesariamente que existan más problemas en el embarazo de una mujer diabética o epiléptica. Lo más importante es consultar al diabetólogo o al neurólogo antes de quedar embarazada, de modo que se den las condiciones óptimas y disminuyan los riesgos para la mujer y para el futuro bebé.

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12/02/2010

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