Inicio  
  
  
   Alimentar al bebé con biberón
Buscar

Servicios
  • Listas de boda
Postparto
Commentar

Alimentar al bebé con biberón

Desde el momento del nacimiento, has decidido dar el biberón al bebé porque te resulta más conveniente. En la maternidad te proporcionarán biberones listos para usar, y te explicarán cómo debes prepararlos y dosificarlos una vez vuelvas a casa. Se aprende muy rápidamente a alimentar al bebé de este modo.

La leche para niños de pecho

Alimentar al bebé con biberón
© Jupiter

La leche para niños de pecho constituye el alimento de los bebés que toman biberón hasta los 4 o 6 meses. Se elabora con una leche de vaca muy transformada, para adaptarla a la fisiología del recién nacido, y su composición está muy reglamentada.
Sin embargo, no contiene, entre otros, los anticuerpos de la leche materna, que evitan las infecciones. Hay una gran variedad de tipos, la mayoría en forma de polvo. El pediatra de la maternidad te indicará cuál es mejor para tu hijo.
¿Qué es la leche de continuación? Esta leche obedece a las mismas reglas de fabricación que la leche para niños de pecho, pero está enriquecida con ácidos grasos y, obligatoriamente, con hierro. Sólo está indicada a partir de los 4 meses.

Los primeros biberones

En la maternidad te prepararán los primeros biberones. Tú no deberás ocuparte de eso.
Al volver a casa, sólo tienes que limitarte a preparar los biberones con las dosis que te hayan prescrito en la maternidad (30 ml de agua adaptada a los bebés por cada dosis de leche, poniendo siempre primero el agua y después la leche). Más adelante, el pediatra te indicará las dosis.

Al ritmo del bebé

Al principio, da los biberones cuando los pida el bebé, y en un horario determinado, respetando sin embargo un plazo de dos horas y media entre cada toma, el tiempo que dura la digestión. Los primeros biberones serán, pues, irregulares, tanto en la frecuencia como en la cantidad que tome. Algunos recién nacidos toman 10 g por biberón; otros toman 40. El bebé necesitará varios días de aprendizaje para encontrar su medida. Deberás darle una media de seis o siete biberones al día; las raciones aumentan poco a poco, según el apetito del niño.

Las posiciones correctas

Poner bien el biberón Acerca la tetina despacio, sin esperar que mame enseguida. Necesita un poco de tiempo. Procura que esté siempre llena de leche, para que el niño no trague aire (las burbujas indican que mama bien). En cada interrupción, hazle eructar incorporándole un poco. Si la tetina no deja pasar la leche, desenrosca el biberón para que entre algo de aire.
Acomodarse bien Ponte cómoda, en posición recostada, y estate tranquila. El bebé debe notarte relajada.
Luego coloca el bebé sobre tus rodillas, en posición casi vertical, ni demasiado recostado ni demasiado levantado, descansando sobre tu brazo, con la cara mirando hacia ti. Apoya el brazo que lo sostiene sobre un cojín o en el brazo de la butaca donde estés sentada.

¿Cómo se debe proceder?

Alimentar al bebé es siempre un momento muy especial, un placer compartido. Al principio te sentirás un poco torpe, pero el niño se dará perfecta cuenta de la atención que le prestas. Muy pronto, cuando tus gestos le resulten familiares, vivirás plenamente este intercambio comunicativo entre el bebé y tú. De ahí que la postura de los dos deba ser cómoda.
Los gestos básicos Tómate tiempo para acomodarte bien, dejando los brazos del bebé libres, para que él mismo descubra el biberón. Comprueba que tiene la nariz despejada a fin de que respire cómodamente. Para que trague cuanto menos aire mejor, la tetina debe estar siempre llena de leche. Lo conseguirás simplemente inclinando un poco el biberón.
Además, si sostienes el biberón con firmeza, para evitar que se mueva, facilitarás la succión del bebé.
¿Variar el volumen de entrada?
Cada niño bebe a su ritmo, con o sin pausa, y más o menos rápido. Si succiona muy deprisa, no dudes en retirarle el biberón suavemente para que no se atragante. Además, hay tetinas que permiten variar el volumen de entrada (graduado en 1, 2 o 3), según la manera como se lo des al bebé (girándolo). Después del biberón, cambia de nuevo al bebé si se ha ensuciado y espera un cuarto de hora antes de ponerlo a dormir. A menos que se haya dormido con la tetina en la boca…

Los eructos del bebé

Cuando se le da de mamar, el bebé casi no traga aire y, por tanto, no necesita eructar para expulsarlo. ¡En cambio, con el biberón no podrás escapar al ritual del eructo! Puedes esperar a que el bebé haya terminado o hacer una pausa a mitad de la toma (o de las dos maneras), ayudarle a que haga un primer eructo y continuar hasta el final, antes de un segundo eructo. Este método ofrece más comodidad al bebé y puede atenuar los reflujos, si éstos son frecuentes. Un bebé que necesita eructar y no lo consigue se retuerce, hace muecas y manifiesta su «malestar», posiblemente con algunos gemidos. Algunos trucos por si no puede eructar: pon el vientre del bebé junto a tu hombro y dale unas palmaditas suaves en la espalda o hazle un masaje; prueba frotándole suave pero rápidamente en la parte inferior de la espalda (manteniéndole sentado, por ejemplo); si tarda en eructar y debes acostarle, el bebé acabará por llorar para indicarte que tiene molestias; entonces, bastará con cogerlo en brazos y hacerle eructar.

Publicado el 12/02/2010Comentar



Más información sobre este tema:


Newsletter


ciao
Foro Embarazo

El test destacado

¿Serás una buena madre?

Test Embarazo y Bebé

¿Serás una buena madre?

Calcula tu fecha de parto