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Sexo: posturas aptas para embarazadas

El embarazo puede acarrear algunos problemas en las relaciones sexuales. Hay que tener en cuenta dos fenómenos: el tamaño de las mamas, que pueden estar muy sensibles e incluso doler, y la hinchazón abdominal. Doctissimo te da unos consejos para que puedas disfrutar de los mimos a pesar de la hinchazón.

Sexo: posturas para embarazadas
© Thinkstock

La posición del misionero se vuelve enseguida desagradable, salvo que el hombre evite apoyarse, cargando el peso en los antebrazos o los brazos, en los senos de la mujer (a veces, la cuestión es simplemente no tocarlos).

Para no causar ningún daño, mejor no ponerse encima: la mujer se acuesta de espaldas con las piernas flexionadas en alto; el hombre (acostado de lado en ángulo recto) desliza su abdomen bajo las piernas a fin de prepararse para la penetración. Al arquear un poco el busto podrá acercarse y acariciar el cuerpo de su compañera.

No obstante, al cabo de algunos meses, no todas aguantan estando de espaldas.

En esta posición, una almohada o un cojín bajo la cabeza y los hombros pueden ayudar durante un tiempo a contrarrestar la incomodidad. Pero si sigue siendo incómoda, la mujer debe ponerse de costado o a cuatro patas.

De costado, la posición es la de «las cucharas» en la que el hombre se pega a la espalda de la mujer, y ella se acomoda contra él. El útero, que pesa más por el bebé, no ejerce presión sobre el estómago, y el hombre puede acariciar a la mujer con facilidad. Ciertamente la postura tiene un inconveniente: la mujer no puede acariciar ni abrazar a su pareja.

Y lo mismo sucede cuando ella está a cuatro patas, aunque la ausencia del dolor de espalda y la posición más favorable de la vagina hacen que la posición resulte bastante apetecible.

La caricia del clítoris o el juego al apretar los músculos de la pelvis compensan la imposibilidad de frotar el pubis.

En suma, no se puede negar que el embarazo altera la movilidad física de la mujer. Pero sería una pena no buscar soluciones aptas probando posturas diferentes, porque el placer sexual y el orgasmo contribuyen al bienestar físico y psíquico de la mujer, y, por tanto, al del bebé que crece en su interior.

Dr. Y. Ferroul

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05/11/2012

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