Osteopatía para embarazadas
Mediante una palpación respetuosa y atenta del paciente, la osteopatía responde a la necesidad creciente de un «acompañamiento» global de la mujer embarazada y del bebé. Se define como una forma de pensamiento y de curación; elabora su enfoque fundamental de la salud y de la patología a partir de la «teoría de los sistemas».
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La osteopatía actúa sobre son los diferentes sistemas del cuerpo humano: visceral, respiratorio, articular, circulatorio y craneal. El objetivo es permitir que la persona mantenga o recupere un estado de bienestar físico, mental y afectivo.
La manipulación osteopática recurre a los recursos naturales del cuerpo: el tratamiento manual se aplica siempre en el respeto a la fisiología. Reactiva el movimiento y el ritmo de los sistemas que se desea tratar. El movimiento técnico es suave y, a la vez, preciso, adaptado a las distintas disfunciones detectadas.
¿Por qué recurrir a la osteopatía?
En cada trimestre del embarazo, el cuerpo de la mujer deberá adaptarse a unos cambios osteoarticulares y hormonales. El marco óseo (pelvis y columna vertebral) debe ajustarse al volumen creciente del útero. Por ejemplo, se observa una modificación del centro de gravedad.
Durante el embarazo, el seguimiento osteopático tiene como objetivo la armonización del cuerpo.
Los síntomas que cura la osteopatía
Si el tejido conjuntivo y osteoarticular (huesos, tendones, ligamentos y músculos) se resiste a este movimiento de transformación que vive la mujer embarazada, en diferentes etapas del embarazo pueden aparecer ciertos síntomas. Éstos pueden tratarse
mediante la osteopatía siempre que no estén asociados a una complicación del embarazo. Por tanto, es importante consultar previamente al ginecólogo.
Antes del embarazo
Cuando la mujer prevé quedar embarazada, puede ser útil consultar a un osteópata a fin de preparar su cuerpo para acoger a una nueva vida y para prevenir los pequeños trastornos que a veces surgen a lo largo de este período.
Durante el primer trimestre
La osteopatía puede ayudar en caso de náuseas, de reflujo gastroesofágico, vómitos, vértigo y olores abdominales. Los dolores a lo largo de la columna vertebral y los dolores de cabeza también son aliviados por esta medicina suave.
Durante el segundo y tercer trimestre
Los dolores de la columna vertebral, la ciática, el estreñimiento y las piernas pesadas son algunos de los síntomas que el osteópata puede tratar. Esta medicina es útil asimismo en caso de tener que guardar cama de forma prolongada.
La preparación para el parto
El trabajo en la pelvis y la pelvis ligamentosa tiene como objetivo favorecer un parto natural. Así, el steópata comprueba que la pelvis sea móvil (movilidad de la articulación sacroilíaca) y que el bebé no tropezará con una estructura rígida; de este modo, se facilita su paso por la pelvis.
Después del parto
En las semanas que siguen al parto, la madre puede sufrir ciertas molestias: problemas urinarios,malas posturas, dolor de espalda, perineo relajado o baby blues. La osteopatía puede ayudar a curar estos síntomas. Además, se aconseja visitar al osteópata un tiempo después del nacimiento para asegurarse de que el cuerpo ha recuperado su equilibrio.
Esta medicina suave también puede ser útil para aliviar a los bebés, en particular en caso de padecer deformaciones craneanas asociadas al embarazo o al parto, alteraciones del sueño, regurgitaciones u obstrucciones del conducto lacrimal.
¿Cómo se desarrolla la consulta?
La consulta se desarrolla en varias etapas. En un primer momento, el osteópata formula numerosas preguntas a la paciente. Se informa de su historial ginecológico.
De hecho, el tratamiento osteopático se efectúa siempre en colaboración con el seguimiento ginecológico clásico.
El osteópata procede a continuación al examen clínico, basado en unas pruebas de movilidad: observa cómo se mueve el cuerpo, articulación por articulación, y luego en su totalidad. Por lo general, el examen clínico se efectúa acostada. Tanto si la sesión osteopática se centra en el cráneo, el abdomen o el marco óseo, las técnicas utilizadas siempre se adaptan a la mujer embarazada y al bebé; los movimientos siempre son suaves y sin brusquedades. Durante la consulta, el médico también puede enseñar a la paciente algunos ejercicios que, practicados con regularidad, podrán servir de alivio.
Los osteópatas asignan un lugar preeminente al factor humano y se interesan particularmente por lo que la futura mamá siente y por sus necesidades. El número de sesiones varía según la evolución del embarazo, pero en general se precisan tres sesiones.
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