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VIH: embarazada y seropositiva

La triterapia ha permitido reducir la transmisión del VIH de la madre al niño hasta menos de un 1%: una gran dosis de esperanza para las mujeres portadoras del virus. Sin embargo, aún que dan sin resolver algunas cuestiones relacionadas con la tolerancia de esas moléculas por parte de la mujer y del niño.

VIH: embarazada y seropositiva
© Thinkstock

Al igual que ocurre con la mayoría de los medicamentos administrados durante el embarazo, nos faltan datos sobre los antivirales. Más angustia añadida para las mujeres seropositivas que se preocupan por sus bebés.

Embarazo y VIH

Cada año se dan en España unos 1.300 embarazos de mujeres seropositivas. Hoy, “la mayoría de nuestras pacientes conocen su seropositividad antes de quedarse embarazadas”, indica el Prof. Laurent Mandelbrot, cirujano especialista en ginecología y obstetricia y jefe del servicio de maternidad del Hospital Louis Mourier en Colombes (Francia). Sin embargo, un importante número de mujeres (20%) descubre su infección por VIH con motivo de su embarazo y gracias al conjunto de pruebas y análisis realizados al principio del mismo.

Antes de la llegada de las triterapias, los porcentajes de transmisión del virus de la madre al niño rozaban el 20%. El recurso a estos tratamientos durante el embarazo ha reducido el porcentaje hasta menos de un 1%, siempre y cuando “la madre reciba un tratamiento bien prescrito, bien calibrado y lo siga rigurosamente”, precisa el Prof. Stéphane Blanche, del servicio de Inmunología y Hematología Pediátrica del Hospital Necker de París. Toda mujer seropositiva necesita ser tratada durante el embarazo –prácticamente del mismo modo que si no estuviese embarazada. Una mujer que no necesite tratamiento a largo plazo, puede ser tratada únicamente durante el embarazo para proteger al bebé.

Una vez nace el niño, este será tratado de manera preventiva con antirretrovirales durante su primer mes de vida ya que puede darse la posibilidad de que, durante el parto, haya estado en contacto con la sangre materna o con secreciones vaginales portadoras del virus.

Embarazo y VIH: tratamientos no evaluados

De manera global, la evaluación de los medicamentos en la mujer embarazada y el recién nacido es escasa. Lo mismo ocurre con los antiretrovirales. El número de ensayos clínicos es muy bajo, incluso en los EEUU. ¿Cómo estimar entonces los riesgos de toxicidad para el niño? “Hoy en día no se procede como se debería: se trata antes de observar. En el momento del nacimiento, miramos la sangre del cordón, examinamos al recién nacido, hacemos los registros…”, lamenta el Prof. Mandelbrot. De este modo, se da prioridad a las antiguas moléculas. “Evitamos recurrir a las combinaciones de medicamentos nuevos en mujeres embarazadas”, explica el especialista. ¿El caballo de batalla de estos médicos? “Habría que desarrollar programas de investigación”. Se plantean tres cuestiones con respecto a la tolerancia de estos medicamentos por parte del bebé: el impacto sobre el niño de un embarazo caótico –posible parto prematuro–, malformaciones al nacer, y, la más importante, el seguimiento a largo plazo. “Por el momento, no tenemos una inquietud enorme sobre la toxicidad de estos tratamientos para el feto”, anuncia el Prof. Stéphane Blanche. “Por el contrario, el problema se da en el seguimiento de estos niños”, añade. Los efectos secundarios pueden aparecer mucho tiempo después del tratamiento. Sin embargo, por el momento, el seguimiento de estos niños se mantiene durante dos años: “Globalmente gozan de buena salud”, declara el Prof. Blanche.

¿Cómo evaluar estos medicamentos? Estableciendo nuevos marcadores biológicos con el objetivo de saber si existe un riesgo de toxicidad para el niño. Actualmente, existen ya marcadores que sirven para estudiar la anemia, los trastornos de los glóbulos blancos y las plaquetas a causa de medicamentos, los cuales sabemos que pueden tener efectos secundarios sobre los glóbulos rojos o blancos. Sin embargo, “no tenemos marcadores biológicos para estudiar los efectos de los nuevos medicamentos, como el Tenofovir, una molécula interesante pero que puede tener efectos nefastos para los huesos o los riñones”, indica el Prof. Mandelbrot. “En caso de alerta biológica, podríamos cambiar de medicamento”, explica el Prof. Blanche. Segunda posibilidad: hacer estudios en placenta ex vivo. La mayoría de estos medicamentos atraviesan la barrera placentaria, sin embargo, la mayoría de las moléculas no ha sido nunca testada en placenta humana. “En el Hospital Louis Mourier hemos creado un laboratorio donde estudiamos el paso placentario en placentas recogidas en los paritorios mediante el método de perfusión placentaria. Es tan sólo indicativo pero es una información útil”, explica el Prof. Mandelbrot. Por último, algunos médicos se plantean hoy una cuestión crucial: ¿hay que prescribir medicamentos que atraviesen la barrera placentaria cuando sabemos que si se controla bien la carga viral de la madre la transmisión es prácticamente inexistente?

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17/08/2011

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