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Sueño del niño
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El sueño del niño de 1 a 3 años

El niño está en la edad de los descubrimientos y de la actividad desbordante; también le cuesta mucho «desconectarse» cuando llega la hora de irse a dormir. Tiene la cabeza llena de las múltiples experiencias del día, así como ganas de prolongar al máximo el contacto con su entorno. Las dificultades para dormirse son inherentes a esta fase del desarrollo: se da más cuenta de la ausencia de los padres, lo que se traduce en la ansiedad de la separación y en pedir que estén con él más tiempo.

El sueño del niño de 1 a 3 años
© Thinkstock

Desde los primeros meses, el niño ha establecido un ritual propio a la hora de acostarse: pide un objeto concreto, su «objeto de seguridad», su cajita de música, una luz piloto encendida... Esta puesta en escena lo tranquiliza frente a la llegada de la noche y, naturalmente, retrasa la separación de sus padres. Para conseguir que el niño concilie el sueño apaciblemente y sin ansiedad, el momento de acostarlo debe ir acompañado de varios ceremoniales a los que los padres estarán asociados. Tendrán que estar disponibles y respetar sus costumbres: cortinas corridas, luz piloto, ositos de peluche en la cama... pero no servirá de nada quedarse demasiado rato con él. Una vez tranquilizado, el niño se dormirá con mayor facilidad.

El ritual de acostarse

A partir del final del primer año de vida, al niño le cuesta aceptar separarse de sus padres y dejar de jugar para irse a dormir. Necesita un momento de disponibilidad absoluta por parte de los progenitores. Pueden sentarse en la cama, en la tranquilidad de su habitación, iluminada con luz tenue, y contarle un cuento.
También pueden cantarle una canción o hablarle con cariño. Sin duda, el niño debe contar con su «objeto»: asegúrese de que lo tiene.
En este momento, el niño tiene a sus padres sólo para él y puede terminar el día rememorando todos los descubrimientos y progresos para compartirlos con ellos, por medio de mimos si todavía no habla.

El momento de la separación

La separación constituye el momento más delicado del proceso de acostarse; es preciso saber fijar los límites para que se produzca de la mejor manera posible y no debe convertirse en objeto de chantajes.
Hay que dejar al niño con cariño pero con firmeza, tras el último beso. Seguramente pedirá otro, o bien otro cuento, ¿o quizás otro biberón? ¿Puede que no haya pasado suficiente rato con él? Transija una última vez para resistir mejor luego. Si llora para llamarla, deje que lo haga un ratito y no vaya a verlo; acabará por calmarse. Si lo pide, puede dejar encendida la luz del pasillo. Mantenerse firme lo tranquilizará y lo llevará a admitir que la separación es razonable. Cuando el niño es mayor, se le puede dejar solo leyendo un libro; apagará la luz él mismo, o bien, muchas veces, se quedará dormido con el libro abierto y la luz encendida.

Cuando se altera el ritual

Si va a volver tarde a casa, dedique un rato por la mañana para pasar un momento único con el niño y decirle que no va a estar con él para acostarlo, pero que puede dormirse sin miedo: le dará un beso cuando llegue, mientras él duerme, y al día siguiente por la mañana volverán a verse. No es conveniente mantenerlo despierto para «disfrutar de él»; alteraría su ritmo del sueño.
Si se acuesta al niño más tarde que de costumbre, no se despertará más tarde. La hora de despertarse se mantiene relativamente inalterable, con independencia de la hora a la que se haya ido a dormir.

Para favorecer el sueño

  • Mantenga la calma en torno al niño y evite estimularlo demasiado si se agita cuando se acerca la hora de acostarse.
  • Intente prodigar los mimos cuando debe dormirse.
  • Evite los ruidos intempestivos una vez esté acostado.
  • Convierta la cama del niño en un lugar atractivo, con su objeto predilecto y otros juguetes conocidos en lugar destacado y a su alcance.
  • No se precipite hacia la habitación al menor llanto.
  • Deje encendida una luz tenue que proporcione un ambiente agradable o una luz piloto.
  • No lo meta en su propia cama para dormir.

Publicado el 02/06/2010Comentar


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