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Alimentación infantil de 1 a 3 años
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Sus primeras comidas a partir de 1 año

El niño ha cumplido 1 año: da sus primeros pasos, dice sus primeras palabras, sabe utilizar el pulgar y el índice para coger los objetos, quizá le has salido algunos dientes de leche y puede digerir los mismos alimentos que sus padres. En pocos meses comerá solo comi un adulto en la mesa familiar.

Sus primeras comidas a partir de 1 año
© Thinkstock

El niño ya toma cuatro comidas al día: un desayuno fuerte, un verdadero almuerzo, una merienda frugal y una cena.

Los productos lácteos

A partir del año de edad, la leche artificial maternizada ya no es tan necesaria y el niño puede tomar leche de vaca natural, entera o semidesnatada, según se acostumbre a hacer en casa. No conviene la leche desnatada, salvo que así lo indique el médico, porque necesita al menos un mínimo aporte de grasas procedentes de la leche.

  • Para garantizar un aporte suficiente de calcio, conviene acostumbrar al niño a tomar leche, yogures o queso.
  • Lo ideal es darle alguno de estos productos en cada comida, procurando variar al máximo los tipos de queso.
  • Cada día, debe ingerir el equivalente a medio litro de leche. Si el niño se niega a beber este líquido, puede sustituirse por yogur, requesón o queso: un vaso de leche aporta la misma cantidad de proteínas que un yogur o dos envases de queso fresco, o unos 20 g-30 g de queso maduro.
  • Es preferible variar los tipos de queso. Para un aporte proteínico similar, el contenido de calcio de los distintos quesos varía de 50 mg a 250 mg. Así, por ejemplo, cuando un queso es blando y graso (porcentaje de materias grasas superior al 60%), contiene poco calcio.

Los cereales, las legumbres y los alimentos ricos en féculas

Estos alimentos, ricos en almidón, son muy energéticos.
Los cereales, en forma de papillas, de pan o de copos tostados (trigo, avena, arroz, maíz, etc.) son indispensables en el desayuno tras el largo ayuno de la noche.
Conviene alternar las patatas, la pasta y el arroz con las legumbres. A partir de los 18 meses, se puede ofrecer al niño legumbres cocidas (lentejas, guisantes partidos), en forma de puré diluido con un poco de leche.
Las galletas que se comercializan, merienda muy apreciada, suelen ser muy ricas en azúcar y en materias grasas: es mejor sustituirlas por pan y chocolate con un vaso de leche. El pan o los biscotes deben acompañar todas las comidas.

Los huevos, la carne y el pescado

Hasta que el niño cumple 1 año, el objetivo principal al introducir este tipo de alimentos en sus comidas consiste básicamente en darle a conocer su sabor. A partir de ahora se deben incluir en cantidades más importan- tes. Estos alimentos aportan un complemento de proteínas (de 16 g a 20 g por 100 g de carne o de pescado), minerales (hierro, zinc, yodo, fósforo) y vitaminas. Los huevos sustituyen a la carne o al pescado; pueden servirse pasados por agua o en tortilla. Entre el almuerzo y la cena, el niño debe ingerir de 30 g a 50 g de carne o de pescado (peso en crudo) o un huevo.

La fruta y la verdura

La fruta y la verdura, ricas en agua, contienen también sales minerales. Además, constituyen la principal fuente de vitamina C y de caroteno (provitamina A), presente en las verduras y las frutas de colores vivos (zanahoria, albaricoque, tomate, melón, etc.).
El niño debe tomar fruta y verdura dos veces al día por lo menos: una verdura cocida + una verdura cruda o una fruta en el desayuno; un alimento rico en féculas +
verdura cruda o una fruta (cocida o cruda) en la cena.
Si el niño no quiere comer la verdura, puede sustituirse por fruta cruda o cocida.

Las materias grasas

Además de las materias grasas que contienen la carne, el pescado, las galletas, etc., la mantequilla, la nata, la margarina, las grasas animales y el aceite enriquecen la cocción de la verdura y de los alimentos ricos en féculas, pero no se debe abusar. ¡Cuidado con la mayonesa, con las salsas... y con los fritos! Una vez a la semana es suficiente.

Los productos endulzados

No son indispensables para la alimentación equilibrada del niño; su consumo debe mantenerse dentro de lo razonable. De vez en cuando, se puede dar un postre endulzado como algo extraordinario, o una tableta de chocolate con un poco de pan para variar la merienda, pero no debe convertirse en una costumbre... y aún menos en un premio.

Si el niño no almuerza en casa

Si de día el niño está en el jardín de infancia, con una canguro o en casa de los abuelos, conviene saber lo que ha comido al mediodía para preparar el menú de la cena en casa. ¡Cuidado! Hay que completar la alimentación del almuerzo y no repetirse. Por ejemplo, si no ha comido al mediodía alimentos ricos en féculas, ensaladas de frutas y de verduras o frutas crudas, aproveche la cena para proporcionarle estos alimentos fundamentales. Dale siempre un producto lácteo.

Publicado el 07/05/2010Comentar



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