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¿Hasta qué edad debemos dar a los bebés leche infantil?

En el momento de la diversificación alimentaria –entre los cuatro y los siete meses– el bebé descubre nuevos sabores, pero sus necesidades nutricionales siguen estando cubiertas mayormente por los aportes lácteos. A esta edad, ¿debemos seguir dándole leche infantil? ¿Hasta cuándo? ¿Qué opinión merecen los postres a base de leche infantil y de crecimiento?

¿Hasta qué edad debemos darle leche infantil?
© Thinkstock

Ante la abundancia de productos lácteos a base de leche infantil, cuyos precios ascienden muy por encima del de los productos lácteos “clásicos”, todo padre se pregunta cuál es el mejor para su hijo.

Las necesidades de los bebés entre 6 meses y 3 años

Tanto por lo elevado del precio como por desconocimiento de los padres, mucho niños no beben la cantidad de leche infantil que se considera necesaria.

Es importante recordar que los bebés no deben tomar leche de vaca como bebida principal antes de la edad de 1 año ya que puede producir carencias alimentarias y retraso en el desarrollo. El crecimiento es muy importante durante el primer año y la leche materna o la maternizada para el primer y el segundo año de vida responden perfectamente a estas necesidades.

Entre la edad de 1 y 3 años, los pequeños aún tienen necesidades nutricionales específicas y, como recuerda Jêrome Valleteau de Moulliac, pediatra del Hospital Americano de París no son “adultos en miniatura” sino que necesitan aportes elevados en vitamina D, lípidos y hierro. Además, las cantidades de sal y de proteínas ingeridas deben ser las menores posibles para preservar los riñones, lo que no siempre sucede. En este sentido, Valleteau de Moulliac y el doctor Girardet, pediatra especializado en gastroenterología y nutrición infantil del hospital Armand Trousseau de París, precisan que la leche de crecimiento y los postres lácteos a base de leche infantil son interesantes pero que su consumo no debe perder de vista los objetivos principales de una alimentación equilibrada.

Ventajas de los alimentos para bebés

Las principales ventajas son las etiquetas explícitas y la transparencia de la composición de las recetas, muy útiles para los niños alérgicos. Los ingredientes potencialmente alérgenos están señalados de manera muy clara. Además, estos alimentos no contienen colorantes, conservantes, edulcorantes o aromatizantes sintéticos (a excepción de la vainilla). El contenido en pesticidas en casi inexistente y el nitrato, escaso; tampoco hay ingredientes extraídos de organismos genéticamente modificados.

Por otro parte, las recetas para los más pequeños presentan especificidades interesantes en el plano nutricional, útiles para las necesidades particulares.

A diferencia de la leche de vaca, la de crecimiento contiene:

  • 25 veces más cantidad de hierro

La cantidad de hierro que aporta la leche de crecimiento es muy importante (350 mililitros de leche de crecimiento aporta tanto hierro como dos kilogramos de espinacas, 480 gramos de pescado o 105 gramos de huevo) y permite evitar que el niño tenga carencias de hierro y, por lo tanto, anemia. Desafortunadamente, los niños más vulnerables son a menudo los menos favorecidos, ya que no consumen estos productos debido a lo caro de su precio.

Junto con los beneficios ya conocidos, el hierro podría jugar un papel fundamental en el desarrollo cognitivo. Y, dado que los aportes de hierro recomendados para los más pequeños raramente se cubren –como recuerda Valleteau de Moulliac–, la leche de crecimiento supone una buena manera de alcanzar los niveles diarios óptimos. Pero el exceso también puede ser perjudicial. Un estudio demostró hace algunos años que la pasteurización de las leches enriquecidas con hierro y vitamina C podía alterar la calidad de las proteínas y liberar radicales libres.

  • Más ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales sirven para conseguir la cantidad equivalente de lípidos necesaria (500 miligramos de ácido linoleico contra 70 miligramos), y la importancia de consumirlos hasta el año, e incluso pasada esta edad, ha quedado comprobada. Los ácidos grasos esenciales favorecen el crecimiento del bebé, el buen desarrollo neurológico y cognitivo y mejoran la visión.

  • Menos proteínas

La proporción de proteínas en la leche de vaca es de 3,3 gramos por cada 100 mililitros, mientras que en la de crecimiento es de 2 gramos por cada 100 mililitros.

Los riñones de los más pequeños, sobre todo antes de los seis meses, no pueden concentrar la orina y por eso deben recibir un aporte pequeño de proteínas y de sal. Por su baja tasa en proteínas, inferior a los 1,2 gramos por 100 mililitros, la leche materna se considera el alimento ideal.

Se cree también que el exceso de proteínas en la primera infancia podría favorecer el riesgo de obesidad.

Pero antes de prevenir mediante la leche de crecimiento, es primordial limitar los aportes de proteínas que se sirven en el plato: la carne y el pescado deben comerse una sola vez por semana y la cantidad debe ser limitada (10 gramos entre los 6 y los 9 meses, 20 gramos entre los 9 meses y el año y 30 gramos entre el primero y los 3 años).

  • 40 veces más vitamina D

La vitamina D, indispensable, es muy abundante en la leche de crecimiento. Sin embargo, muchos bebés reciben suplementos.

  • Dos veces más glúcidos, menos sal, un poco menos de calcio y más vitaminas A, E y C

Entonces, ¿leche de crecimiento o de vaca pasado el año de vida?

Es difícil hacer una elección objetiva ya que los propios médicos tienen opiniones divergentes.

Aunque es cierto que no hay ningún estudio científico que permita comparar la evolución de los niños de 1 a 3 años alimentados con leche de crecimiento con la de los niños que han recibido leche de vaca entera, ha quedado largamente demostrado que muchos pequeños no reciben los aportes diarios recomendados de hierro, ácidos esenciales, vitaminas y que consumen demasiadas proteínas y un exceso de sal. Se sabe también que la leche de crecimiento permite corregir estos errores en el plano biológico. De modo que es con el fin de prevenir que se recomienda el uso de este tipo de leche hasta la edad de 3 años.

Pero no hay por qué temer, la mayoría de los niños que consumen leche de vaca entera después del primer año de vida no corren ningún riesgo si comen de manera equilibrada.

E. Balzamo

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28/01/2011

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