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Alimentación infantil de 1 a 3 años
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Alimentar a un bebé de 1 a 3 años

A partir del año, el niño descubre todos los aspectos de la alimentación: sus comidas se tornan variadas y pronto podrá comer sin ayuda. Pero esas comidas deben siempre adaptadarse. Hacemos foco sobre la alimentación entre uno y tres años.

Alimentar a un bebé de 1 a 3 años
© Thinkstock

Entre uno y tres años, el niño hace varios descubrimientos sobre el gusto y la alimentación. Es primordial acompañarlo en las etapas de exploración gustativa.

Falta de dirección

A partir de los 10 o 12 meses, el niño se interesa por el contenido de su plato y quiere tocar los alimentos. Alrededor de su primer cumpleaños, es capaz de masticar eficazmente algunos pedazos gracias a sus primeros molares. Está muy intrigado por los pequeños pedazos que descubre en su plato. Los toma, los tritura, se los lleva a la boca. Intenta tomar la cuchara de manos de su madre. Utiliza los dedos para comer, juega con la comida, la amasa y la extiende. Experimenta con la cuchara y la  hace girar sobre la lengua. El contenido rara vez llega a destino y a veces la paciencia de los padres es puesta duramente a prueba. Sus primeras tentativas se interrumpen bruscamente. Todo cae al suelo. ¡Es muy importante dejarlo hacer pero también proteger el suelo y la mesa con un lienzo impermeable! Poco a poco, el niño desarrollará su habilidad y entre los 15 y 18 meses, será capaz de comer solo con la cuchara. A partir de que alcanza este estado, los padres deben evitar darle ellos mismos de comer. Deben ayudarlo si se encuentra en alguna dificultad, pero no hacerlo sistemáticamente. El niño corre el riesgo de habituarse y hacia los dos años, será difícil imponerle de nuevo que coma solo.

Descubrimiento de la masticación

El niño de 12 o 14 meses come habitualmente instalado en un pequeño asiento (silla alta o de relax) frente al adulto. A partir de los 16 meses, se sostiene bien sentado sobre una pequeña silla y comienza a tener una coordinación mano-boca satisfactoria como para comer por sí mismo, aún cuando a veces necesita ayuda. Una vez instalado en la mesa, hay que ayudarlo, en función de sus capacidades motrices, para tomar la cuchara, para llevarla a la boca y para terminar su plato. El descubrimiento de nuevas consistencias continúa con la introducción de verduras y legumbres.

Adquiere nuevas posibilidades de masticación con la aparición de los caninos (a los 18 meses) y los segundos molares (a los 24 meses). El conjunto dentario permite entonces masticar alimentos firmes, mientras no sean duros. Hay pues que adaptar la alimentación, especialmente en lo relativo a la textura de los alimentos. Es muy importante procesar y cortar los alimentos en pequeños pedazos. Las frutas, las verduras, la carne y los pescados deben procesarse hasta la edad de 2 años.

Padres: ¡no tengáis prisa!

 A partir de los 20 o 24 meses, el niño comienza a ser relativamente autónomo. La comida se convierte en un momento importante de la jornada. A los procesados suceden los pequeños pedazos. Son momentos muy agradables, en los que el niño se entrega al placer de comer solo y al de compartir e interactuar alrededor de una mesa. Pero, aunque el desarrollo de la inteligencia y la motricidad vaya acompañado del de las sensaciones gustativas y táctiles, hay que considerar igualmente la expresión de una voluntad personal: es la edad de los caprichos, del rechazo de ciertos alimentos, incluso del rechazo sistemático de comer y los padres deben estar preparados para saber cómo comportarse sin cometer errores.

A esa edad, el niño va a tener una alimentación que se aproxima cada vez más a la de sus padres. Es primordial que, siguiendo el ejemplo de sus padres, el pequeño aprenda a probar cada vez más alimentos diferentes y a comer de forma equilibrada. El niño aprende por imitación y la función de los padres aquí es fundamental. Para terminar, debemos recordar a los padres demasiado apresurados que la adquisición del control oral (continencia salival gracias a la oclusión de los labios) y la utilización coordinada de los utensilios toma un total de entre 4 y 6 años y que no es razonable exigirlo antes.

Dr. Lyonel Rossant, Dr. Jacqueline Rossant-Lumbroso

Publicado el 12/05/2010Comentar


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