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Alimentación del bebé hasta 6 meses
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La alimentación con biberón

En el transcurso de las primeras semanas, suele ser la madre quien da el biberón, pero el padre puede también encargarse de alimentar al niño. En la primera visita, el pediatra confirmará que la dieta alimenticia iniciada en el hospital es adecuada para el bebé; si, tras algunos biberones, se observa que el niño no tolera bien la leche, se sustituirá por otra, más adaptada.

Las leches de iniciación y de continuación

La alimentación con biberón
© Jupiter

La leche adaptada de iniciación (en el envase lleva el número 1) constituye el alimento de los lactantes que toman biberón durante los primeros cuatro meses. Se prepara a partir de leche de vaca muy transformada para su adaptación a la fisiología del lactante y suele presentarse en forma de leche en polvo. No contiene los anticuerpos de la leche materna, que previenen contra infecciones. Su composición está estrictamente controlada; existe una gran variedad de marcas a la venta (en las grandes superficies o en las farmacias) pero no es necesario preocuparse, ya que el pediatra aconsejará la que le conviene más al bebé. La leche adaptada de continuación (en el envase consta el número 2), que se da a partir de los 4 o 5 meses, obedece a las mismas normas de fabricación. Es rica en ácidos grasos de origen vegetal y en hierro. Sea cual fuere el punto de venta o la marca, tanto si se presenta en forma líquida o en polvo, todas las leches de continuación son prácticamente idénticas. Su riqueza en ácidos grasos y en hierro es la aconsejable para el niño, que debe consumir un mínimo de dos tomas al día de este tipo de leche, hasta llegar al medio litro cuando tenga un año de edad.

Preparación de la leche

Aunque últimamente ha aparecido alguna leche de iniciación que se vende ya en forma líquida y que sólo es necesario verter en un biberón esterilizado, lo más habitual es utilizar leche en polvo, en cuya preparación se podrá adaptar la concentración de los nutrientes a las necesidades específicas del bebé. El pediatra indicará no sólo la leche
más oportuna, sino también el método apropiado para obtener la fórmula idónea en cada etapa de crecimiento del niño. Para preparar el biberón con la leche en polvo, debe recordarse que la disolución se produce con mayor facilidad en agua tibia que en agua fría. Puede calentarse el agua en un calientabiberones, al baño María o en el horno microondas (que no supone ningún riesgo, pero calienta mucho). Debe comprobarse siempre la temperatura de la leche: si está demasiado caliente, el niño podría quemarse. El biberón debe consumirse de inmediato; no es conveniente prepararlo con antelación, puesto que la leche podría convertirse en un verdadero caldo de cultivo de gérmenes. Si se va a salir o durante la noche, puede mantenerse el agua tibia dentro del biberón esterilizado y añadir la leche en polvo inmediatamente antes de dárselo al bebé.

¿Cuántas tomas? ¿Durante cuánto tiempo? ¿A qué horas?

Si se opta por la alimentación con biberón desde el momento del nacimiento, en la maternidad le facilitarán la información necesaria (véase p. 140). Cuando esté en casa, deben respetarse las cantidades y las proporciones de agua y de leche en polvo. No hay que obligar al niño a terminar el biberón si se niega a hacerlo durante unos quince minutos; sin duda, ya no tiene apetito. Normalmente, un lactante de 1 mes efectúa alrededor de seis tomas al día y, en ocasiones, otra más por la noche. La cantidad consumida no suele ser la misma en cada biberón y no se reparte de la misma forma a lo largo del día. Si el bebé pide el biberón por la noche, quiere decir que la alimentación diurna no es suficiente. La hora del biberón nocturno irá avanzando progresivamente hasta coincidir con la del primer biberón de la mañana. Del mismo modo, el paso de seis a cinco, o incluso cuatro, tomas al día se producirá de forma natural: el pediatra indicará la proporción en que debe aumentarse la dosis para cada comida. El niño aguantará intervalos cada vez mayores entre las tomas. Respete su ritmo. Después de la toma, debe mantenerse erguido al niño un momento para favorecer el eructo. Si no se produce rápidamente, es aconsejable darle golpecitos suaves en la espalda. Si se muestra inquieto durante la toma, puede ser por la necesidad de eructar. Una vez aliviado, volverá a comer. No es motivo de preocupación que el niño devuelva un poco de leche tras la toma: sucede que ha bebido demasiada cantidad y demasiado deprisa. El niño no tiene que tomar solo el biberón hasta el año, como mínimo (si no, podría ahogarse). Las deposiciones del lactante que se alimenta con leche de iniciación, expulsadas una o dos veces al día, son sólidas, de color amarillo pálido y grumosas. Según el tipo de leche, son parecidas a las del lactante alimentado con leche materna.

La posición correcta

Póngase el niño sobre las rodillas, en posición semivertical, ni demasiado echado ni demasiado erguido. Apoye el brazo con el que lo sujeta en un cojín o en el brazo del sillón donde esté sentada. Sostenga el biberón inclinado de modo que la tetina esté siempre llena de leche para que el bebé no trague aire. Las burbujas que suben por el
biberón demuestran que el bebé mama bien. Deje que los brazos del niño estén libres: debe poder tocar el biberón. Observar la tetina Si la tetina se deforma, desenrosque ligeramente el tapón para dejar entrar un poco de aire. La nariz del niño debe estar libre para que respire con facilidad.

Limpieza y esterilización del biberón

Es indispensable una higiene rigurosa. Si no utiliza biberones desechables, con independencia de la técnica de esterilización utilizada (con calor o en frío), siempre se deben efectuar todas las operaciones de esterilización, secado y conservación en un lugar limpio. Manipule los biberones con las manos recién lavadas.

Publicado el 12/02/2010Comentar


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